domingo, 2 de agosto de 2015

MIS AMORES DE 4 PATAS

Mi amor por los perritos nació con Vicky (Victoria Carolina Galarraga) mi primera mascota.
Conocí a Vicky cuando ella tenía 3 meses y yo 10 años creo, estábamos de visita en caracas en casa de la familia de un novio de mi mamá, cuando la vi me enamoré una cocker spaniel blanco con marrón, hermosaaaaaaa y súper dulce. Lo malo, el trato que le daban, la tenían encerrada en un baño, le pegaban si ladraba, le daban de comer porquerías, le ponían carne cruda y cuando la pobre no la comía le pegaban, una locura total.
Nosotras solo estuvimos unas horas y salí de ahí llorando queriendo llevarme a la perrita conmigo.
Mi gran sorpresa cuando a las semanas aparecen en mi puerta con Vicky. Mi mamá al ver cuánto me enamore de ella, y la forma en que la trataban pidió que se la regalaran, cosa que no fue problema alguno pues era una perrita “defectuosa” le faltaba un ojo y así “no tenía valor”. Vicky nació en una granja de cría de perros y unos perros agresivos entraron donde los cachorros, a su hermanito lo mataron y a ella solo le sacaron un ojo porque llegaron a tiempo para rescatarla.
Para mí era la perra más hermosa del mundo, se comió las patas de todas mis muñecas, se escondía conmigo bajo las sabanas cuando nos asustaban los truenos, fue nuestra mejor compañera durante más de 16 años. Y ahora acompaña a mis abuelos en el cielo.
Cuando tuvimos que dormirla porque estaba sufriendo mucho con cáncer fue muy doloroso para todos en la familia y dijimos NO MAS PERROS.



Luna (Luna Carolina Galarraga) llegó a mi casa el 3 de abril del 2011, día domingo, creemos que tenía poco menos de un mes de nacida y era como decía mi abuelo del tamaño de lo que ahora es su cabeza; mi hermano la consiguió metida en un hueco en el valle y la trajo a casa "por unos días hasta que le consigamos casa" apenas entró supe que jamás se iría. Era una bolita de pelos, llena de miedo y totalmente desnutrida, no puedo ni imaginar cómo hubiera sido su vida en la calle si acaso hubiera sobrevivido, a mí me cambio la vida, siempre ame los animales pero después de Luna no puedo explicar lo siento por ellos, cada vez que veo un perro en la calle me digo Dios esa hubiera podido ser mi Luna. Ella es la alegría de la casa, cariñosa, juguetona, cobarde (le da miedo hasta cuándo se va la luz de día), brincona, lambeteadora (si, supongo que el verbo lambetear no existe).


Magnolia (Magnolia Margarita Galarraga) era una perrita de la calle que se la pasaba por mi edificio junto a otros dos perritos (Diana y Loquito), apenas llego era muy cascarrabias un día le fui a hacer cariño y casi me muerde (le forme su zaperoco) poco a poco se fue acostumbrando a nosotros, mi vecina trabaja con Orca y se ocupa de vacunarlos, desparasitarlos, y algunos vecinos los alimentamos y les damos agua. Así pasaron años hasta que en octubre-noviembre de 2012 una "persona" la golpeó tan fuerte que le partió una patica. Ese día salí de la casa y la note rara estaba acostada y no se paró a saludar pero iba apurada y seguí mi camino, al volver me acerque porque aún estaba en el mismo sitio y casi muero al verle su pata, me comuniqué con la asociación protectora Animales sin Nombre para saber qué hacer con ella, yo estaba dispuesta a hacerme cargo de Nolita pero no tenía dinero en el momento. Como siempre las chicas de la fundación se portaron de maravilla y trasladamos a nola a un veterinario que les colabora y nos dio facilidades de pago. Entre mi mamá y yo reunimos dinero, hicimos potazos  y logramos reunir todo para su operación y su post.
Ya para enero de 2013 estaba más recuperada y nosotros arruinados de pagar hospedaje, cabe destacar que mi apto mide 72mtros2 y Luna es enorme, pero decidimos llevarla con nosotros "mientras le conseguimos casa" como se imaginaran primero me botan a mí de la casa jajajaja.


Luna y Nola se acoplaron de maravilla desde el primer día y nosotros a ellas. Son parte de mi familia así de simple, son mi adoración, mis HIJAS. Y no se preocupen en perder tiempo psicoanalizándome, ya me han dicho cosas como que estoy obsesionada, llenando el vacío de no tener hijos, malgastando el dinero y el tiempo con las perras; y de pana me importa nada lo que los demás piensen, yo las amo y ellas a mí, a nosotros. SOMOS UNA FAMILIA FELIZ.